Desde este sábado 5 de julio rige en Argentina el nuevo Régimen Penal Juvenil, que reemplaza al sistema vigente desde 1980. La reforma baja de 16 a 14 años la edad de responsabilidad penal y establece reglas específicas para adolescentes de entre 14 y 18 años: condena máxima de 15 años, prohibición de prisión perpetua y exclusión de la prisión efectiva para delitos con penas de hasta tres años, en cuyo caso deben aplicarse medidas alternativas.
En Misiones, el Servicio Penitenciario Provincial es uno de los organismos que deberá adecuarse al nuevo escenario. Su directora, Valeria Mereles, repasó el estado actual de la institución y los desafíos que se vienen.
La provincia cuenta con cuatro Centros Modelo de Asistencia y Seguimiento de Niños, Niñas y Adolescentes en conflicto con la Ley Penal —los Ce.Mo.AS—, creados en 2019 y ubicados en Posadas, Oberá, Eldorado y Puerto Rico. Funcionan como instancia previa y obligatoria antes de que un adolescente ingrese al sistema penal provincial. Al momento del relevamiento, había siete adolescentes alojados en el de Posadas, nueve en Oberá y uno en Eldorado.
Además, el Servicio Penitenciario administra el Instituto Correccional de Menores Varones, donde actualmente se encuentran siete jóvenes de 17 años. La unidad opera en dos módulos y ofrece talleres de panadería, fidería, refrigeración y huerta, además de una Comunidad Terapéutica con actividades culturales y establecimientos educativos de nivel primario y secundario.
Mereles destacó que los cinco años de experiencia con los Ce.Mo.AS permitieron formar personal con un perfil distinto al del sistema penitenciario adulto. Sin embargo, fue directa al señalar los límites: «Son chicos, son niños, son menores donde nosotros tampoco tenemos toda la capacidad para trabajar con ellos».
En esos centros, el trabajo arranca por recuperar el vínculo familiar y se extiende hacia educación, oficios, salud y adicciones. Los equipos también detectan situaciones familiares complejas y articulan con otros organismos del Estado. «Primero, tratar de volver a la vinculación con la familia», explicó la funcionaria.
Frente a la ampliación del universo de adolescentes alcanzados por la nueva ley, Mereles fue clara: «Para nosotros es un desafío grandísimo». La formación histórica del Servicio Penitenciario estuvo orientada al trabajo con adultos, y la nueva norma exige además mantener a los adolescentes separados de esa población.
Para prepararse, la institución viene realizando capacitaciones y reuniones con el Poder Judicial, el Ministerio de Adicciones y otras áreas. La funcionaria subrayó que el abordaje de las adicciones y los problemas familiares será uno de los ejes centrales de intervención: «La mayoría de los casos lamentablemente viene de esta problemática».
Mereles también mencionó la figura del supervisor como relevante dentro del nuevo esquema, aunque aclaró que aún no está definido con precisión cómo se integrará esa función. Los Ce.Mo.AS, en tanto, tendrán un rol protagónico: según las características de cada caso y el lugar de residencia del adolescente, se determinará en cuál dispositivo continuará su proceso.
«Todos estamos en una misma mesa con una misma problemática», resumió la directora al referirse al trabajo conjunto entre las distintas áreas del Estado.
Con informacion de Misiones Online.