A José Manuel López todos lo conocen como el «Flaco», pero en Corrientes el apodo alcanza otra dimensión: es el hijo de San Lorenzo que llegó al Mundial.
Cuando Lionel Scaloni lo mandó a la cancha faltando diez minutos para el final del alargue ante Suiza, la Selección Argentina no podía quebrar la dura defensa europea. Con tres delanteros en el campo, el poder ofensivo se potenció y llegaron los goles de Julián Álvarez y Lautaro Martínez. El diario Época, de la capital correntina, lo resumió con una frase que recorrió las redes: «Entró el Flaco López y Argentina hizo dos goles». Luego pidió «un sapukái para el nacido en San Lorenzo que llevó sangre del Taragüí al Mundial».
A unos 80 kilómetros de Corrientes capital, en San Lorenzo —conocida como «la capital del ladrillo»—, el pueblo entero salió a festejar la victoria, con el condimento especial de saber que uno de los suyos había sido parte del momento clave.
El orgullo se expresó de múltiples formas: memes en las redes sociales, un cartel gigante en la calle principal de la localidad y una imagen que lo muestra vestido como el Gauchito Gil, el santo laico correntino. El músico Marcos Milo fue un paso más allá y compuso un chamamé en su honor, repasando con identidad litoraleña el camino recorrido por el delantero.
Ese camino no fue sencillo. López nació en San Lorenzo el 6 de diciembre de 2000 y dio sus primeros pasos en el club El Progreso de su ciudad. A los 9 años se sumó a las divisiones inferiores de Independiente, pero una grave lesión en la cadera lo puso al borde del abandono. Con voluntad, siguió compitiendo en torneos regionales de la liga de Tres Arroyos hasta que en 2017 llegó a Lanús, donde debutó profesionalmente.
Su porte físico y capacidad goleadora llamaron la atención internacional. A mediados de 2022, Palmeiras de Brasil adquirió su pase y allí el «Flaco» se convirtió en uno de los delanteros más destacados de Sudamérica, ganando el Brasileirao 2022 y 2023 y distintos Campeonatos Paulistas.
Con informacion de Misiones Online.