La ultraderecha alemana podría gobernar un estado federado por primera vez en septiembre

A dos meses de las elecciones regionales del 20 de septiembre, Alternativa para Alemania (AfD) encabeza los sondeos en Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Si esos números se confirman en las urnas, la fuerza de extrema derecha podría gobernar por primera vez uno de los 16 estados federados del país.

En Sajonia-Anhalt, algunas encuestas le atribuyen hasta el 41% de los votos, un porcentaje que le abriría la puerta a una mayoría propia. Ambas regiones están ubicadas en el este del país, donde la AfD concentra su mayor caudal electoral.

Hasta ahora, la agrupación solo administró municipios y localidades pequeñas. En 2024 fue el partido más votado en Turingia, pero no pudo formar gobierno porque el resto de las fuerzas rechazó cualquier acuerdo de coalición con ella.

Ese rechazo es parte de un acuerdo informal que los principales partidos alemanes sostienen desde hace años, conocido como «cordón sanitario»: ninguno pacta con la AfD ni a nivel regional ni nacional. Sin embargo, el crecimiento sostenido de la extrema derecha empieza a tensar ese compromiso.

La dirigente socialdemócrata Svenja Blanke señaló que ya existen conversaciones entre dirigentes locales de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y representantes de la AfD en algunos estados del este, lo que indicaría un debilitamiento del aislamiento político.

Analistas consultados por distintos medios advierten que, si la AfD no obtiene mayoría absoluta, crecerá la presión sobre sectores conservadores para que reconsideren esa postura, especialmente en las regiones orientales.

El respaldo más fuerte a la AfD se da en los territorios que integraban la antigua República Democrática Alemana (RDA). Especialistas vinculan ese fenómeno con las diferencias económicas y sociales que persisten entre el este y el oeste del país más de tres décadas después de la reunificación, sumadas al descontento con la política tradicional y la centralidad del debate migratorio en el discurso del partido.

La AfD impulsa medidas restrictivas en materia de inmigración y promueve la llamada «remigración», una propuesta orientada al retorno de extranjeros a sus países de origen. Ese eje también habría influido en el resto del sistema político: distintos analistas señalan que los partidos tradicionales endurecieron sus posiciones en inmigración y seguridad para recuperar votos perdidos hacia la extrema derecha.

Las elecciones del 20 de septiembre incluyen además comicios en Berlín, donde la AfD ronda el 18% de intención de voto en un escenario de paridad entre la CDU, el SPD y Los Verdes.

Con informacion de Misiones Online.