El gobierno misionero denunció que la desregulación yerbatera destruye la economía del sector

El ministro del Agro y la Producción de Misiones, Facundo López Sartori, salió al cruce de la postura que sostuvo el ministro de Desregulación nacional, Federico Sturzenegger, luego de una reunión en la que tareferos, productores, cooperativas, secaderos y el propio gobierno provincial le plantearon la crisis que atraviesa el sector yerbatero.

«Después de dos horas de reunión, el ministro Sturzenegger fue categórico: no habrá cambios. Escuchar cómo se defiende con orgullo una desregulación que está destruyendo la economía yerbatera, indigna», expresó López Sartori.

El miércoles, los referentes del sector advirtieron a Sturzenegger sobre el deterioro socioeconómico que, según denuncian, es consecuencia de la desregulación del INYM impulsada por el presidente Javier Milei. El funcionario nacional ratificó esa línea de gestión, lo que profundizó la preocupación en un contexto marcado por la caída de la producción y del consumo de mate.

El ministro provincial insistió en que «detrás de cada decisión hay miles de productores, cooperativas y trabajadores rurales que hoy no llegan a cubrir sus costos», y aseguró que el gobierno nacional «no está modernizando la economía: están dejando morir una de las economías regionales más importantes del país».

El subsecretario de Asuntos Yerbateros, Ricardo Maciel, también participó del encuentro y cuestionó la respuesta recibida. Según relató, la única propuesta de Sturzenegger fue «vender más», bajo la lógica de que un «efecto derrame» beneficiaría a los eslabones más bajos de la cadena. Maciel rechazó ese argumento: «He planteado que eso nunca ocurrió. Una industria que tiene mejor rentabilidad no paga más por la materia prima, sino que aumenta su capacidad de concentración: agranda su secadero, amplía su molino, compra más tierra, extiende su plantación y desplaza a los pequeños y medianos productores».

El funcionario apuntó también contra la Secretaría de Agricultura nacional: «Al Gobierno nacional no le importa lo que pasa. Y me da mucha pena y bronca el rol de la Secretaría de Agricultura, que debería tomar posición en defensa de la principal economía regional». Para sintetizar el espíritu de la reunión, fue directo: «Nos dijeron, en una palabra, ‘arréglense como puedan'».

Maciel cerró con una advertencia sobre las consecuencias a mediano plazo: si el esquema vigente no se modifica, advirtió, en tres o cinco años la actividad podría quedar en manos de muy pocos actores, con una concentración extrema que desplazaría a los productores más pequeños.