Dos grandes incendios forestales declarados en las provincias andaluzas de Almería y Málaga dejaron al menos 11 muertos, más de 50 heridos y alrededor de 19 desaparecidos. Los focos se iniciaron durante la tarde del jueves y movilizaron a más de 200 efectivos especializados, apoyados por medios aéreos y terrestres.
Las condiciones climáticas complicaron las tareas de extinción: altas temperaturas, baja humedad y viento sostenido favorecieron la propagación de las llamas. Según Antonio Sanz, responsable de emergencias de Andalucía, el fuego avanzó con rapidez por una zona boscosa cercana a la localidad turística de Los Gallardos.
Las autoridades habían ordenado a la población que permaneciera en sus hogares, pero parte de las víctimas habrían optado por evacuar por cuenta propia. Sanz señaló que cuatro de los fallecidos, que aparentemente eran ciudadanos británicos —el volante de su vehículo estaba a la derecha—, murieron dentro de un automóvil. Otras siete personas fueron halladas sin vida luego de abandonar sus coches e intentar escapar a pie por una ruta que no formaba parte del plan de evacuación oficial.
Varios barrios fueron evacuados de manera preventiva. Una mujer con quemaduras y otra persona intoxicada por el humo fueron trasladadas a un hospital de la zona.
De acuerdo con el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (Effis), solo en 2025 las llamas arrasaron más de 393.000 hectáreas en España, lo que convierte a esta temporada en una de las más destructivas de la historia reciente del país.