A poco más de un mes del sorteo del Falcon rojo, la campaña solidaria que impulsa el padre Fabián Szyszkowski para construir el Hogar de Ancianos «Joaquín y Ana» de Campo Viera atraviesa un momento alentador. La venta de bonos viene siendo superior a lo esperado y abre la posibilidad de iniciar las obras en agosto.
La rendición final de la campaña se realizará después del 11 de julio, pero el sacerdote indicó que los primeros informes son positivos. Señaló que la venta se aceleró en las últimas semanas, algo habitual en este tipo de iniciativas: «Estamos muy contentos. La venta viene siendo muy buena y ahora, que entramos en el último mes, aumentó todavía más. La gente suele esperar las últimas semanas para comprar y eso está ocurriendo también con esta campaña».
Los bonos se comercializarán hasta el mismo día del sorteo, fijado para el 27 de julio. Esa jornada también incluirá una misa y un encuentro comunitario —almuerzo o cena, aún por definir— pensado como celebración junto a los adultos mayores y todos los que colaboraron con el proyecto.
Szyszkowski explicó que la fórmula de vincular una causa solidaria con el sorteo de un automóvil clásico resultó efectiva. La iniciativa trascendió los límites de Campo Viera y tuvo repercusión en gran parte de Misiones e incluso en otras provincias. «Fue una linda pegada. La gente entendió que no solamente estaba comprando un número para ganar un auto clásico, sino que estaba colaborando con una obra concreta. Muchos quieren ayudar y, además, sueñan con tener un Falcon en el garage», indicó.
El impacto fue tal que ya surgieron pedidos para futuras campañas similares. «Algunos ya nos están pidiendo otro bono para fin de año. Los fanáticos de Chevrolet dicen que ahora les toca a ellos y quieren que consigamos un Chevy. Se armó una competencia muy divertida», comentó el sacerdote.
El proyecto del Hogar Joaquín y Ana no apunta al modelo tradicional de residencia geriátrica. La propuesta contempla inicialmente la construcción de pequeñas viviendas individuales, pensadas para adultos mayores que estuvieron acostumbrados a vivir solos y que necesitan conservar cierta autonomía. «Los abuelos que tenemos están acostumbrados a vivir solos. Por eso pensamos comenzar con casitas separadas para que puedan mantener cierta autonomía y sentirse cómodos», explicó.
La obra se ejecutará por etapas. La primera contempla las viviendas individuales; en una segunda instancia se avanzará hacia un complejo con espacios comunes. «La idea final es llegar a tener lugar para unos 30 abuelos. Queremos un corredor grande con habitaciones a los costados, comedor comunitario, cocina, espacios de recreación y todas las condiciones necesarias para brindar una atención integral y digna», detalló Szyszkowski.
La inversión total estimada ronda los 200 millones de pesos, pero la estrategia consiste en dividirla en etapas. Para arrancar, la organización calcula que necesita reunir unos 90 millones. «Nosotros nos planteamos objetivos parciales para no ser tan cargosos con la gente. La obra total ronda los 200 millones de pesos, pero para arrancar necesitamos reunir alrededor de 90 millones», precisó.
Si los resultados finales de la campaña confirman las proyecciones actuales, los trabajos podrían comenzar apenas después del sorteo. «Si todo sigue así, en agosto ya iniciaríamos el movimiento de suelo. No podemos esperar demasiado porque la necesidad está y cada vez aparecen más casos de adultos mayores que requieren acompañamiento», sostuvo.
Para el sacerdote, el proyecto va más allá de lo edilicio. «Esta iniciativa nace de una necesidad real y concreta. Nos interpela como sociedad porque muchas veces hablamos de cuidar a los mayores, pero después faltan espacios donde hacerlo efectivamente», reflexionó.
Al cerrar, agradeció a quienes colaboraron y resumió el espíritu de la iniciativa: «Hoy nosotros cuidamos a los abuelos, pero mañana los abuelos seremos nosotros. Y todos esperamos que alguien nos cuide también».
Con informacion de Primera Edicion.