El trofeo más codiciado del mundo: cómo funciona el estricto protocolo de la FIFA con la Copa del Mundo

Levantar la Copa del Mundo es el momento más alto al que puede aspirar un futbolista. Pero esa experiencia con el trofeo original dura apenas unos minutos. El protocolo de la FIFA es terminante: los campeones deben devolver la estatuilla auténtica antes de abandonar el estadio y recibir a cambio una réplica de menor valor, que es la que viaja en el avión de regreso y se exhibe ante los hinchas.

Ángel Di María recordó una anécdota que ilustra bien cómo funciona este mecanismo durante los festejos del Mundial Qatar 2022: «Había dos personas de la FIFA atrás mío cuando iba caminando con la copa, y les pregunté por qué estaban conmigo, y me dijeron: ‘Porque esa es la original’. Y cuando miro, Leo iba a cocochito del Kun con otra copa y no era la original, era la trucha».

El reglamento de la competencia es preciso al respecto. La selección ganadora recibe el trofeo en la ceremonia del terreno de juego, pero la pieza sigue siendo propiedad de la FIFA. El texto normativo establece: «Una vez finalizada dicha ceremonia y antes de abandonar el estadio, la selección ganadora devolverá el trofeo a la FIFA en el vestuario. En ese momento, recibirá el Trofeo de los Campeones».

Ese Trofeo de los Campeones es una pieza de bronce bañada en oro. Aunque queda expuesta en las vitrinas de cada federación, la FIFA mantiene condiciones claras sobre su custodia: «La federación participante ganadora custodiará temporalmente el trofeo de los campeones, que seguirá siendo propiedad en todo momento de la FIFA. Deberá devolverlo de inmediato a la FIFA si esta lo solicitara por escrito».

La Copa del Mundo original fue diseñada por el escultor italiano Silvio Gazzaniga en 1974. Está hecha de oro de 18 quilates, mide 36,8 centímetros de altura y pesa 6,175 kilogramos. El artista describió su creación señalando que «las líneas emergen de la base, se elevan en espirales y se extienden para abrazar el mundo», y que de la estructura «surgen las figuras de dos atletas en el emocionante momento de la victoria».

La decisión de no ceder el trofeo de forma definitiva tiene un antecedente concreto: el trofeo Jules Rimet, la copa anterior, quedó en manos de Brasil tras su tercer campeonato en 1970 y fue robada en Río de Janeiro en 1983 sin que se recuperara jamás. El reglamento actual busca evitar que algo similar vuelva a ocurrir.

El trofeo original permanece casi todo el año en el Museo de la FIFA en Zúrich y solo sale para eventos oficiales muy específicos. Las normas de seguridad establecen que únicamente los futbolistas campeones del mundo y los jefes de Estado pueden tocarlo sin protección. Cualquier otra persona que deba manipularlo está obligada a usar guantes blancos.

Esa restricción generó una situación llamativa durante el sorteo del Mundial 2026, cuando el entrenador argentino Lionel Scaloni apareció en el escenario sosteniendo el trofeo original con guantes puestos. Los organizadores debieron pedir disculpas públicas por el error de protocolo, y Scaloni pudo tocar la copa con las manos desnudas en un evento posterior, ejerciendo el derecho que le corresponde como campeón del mundo.

Con informacion de Misiones Online.