Esperan que la baja del IVA a la fécula de mandioca llegue al bolsillo de las familias celíacas

La media sanción del proyecto que propone reducir el IVA sobre la fécula de mandioca del 21% al 10,5% abrió expectativas en Misiones en dos frentes: el de la cadena productiva y el de las familias que dependen de alimentos sin gluten para su alimentación diaria.

La subsecretaria de Acción Social de la provincia, Anahí Repetto, consideró que una aprobación definitiva de la iniciativa beneficiaría tanto a las personas con celiaquía o intolerancia al gluten como a los más de 10.000 pequeños productores y cooperativas misioneras vinculados con el cultivo de mandioca. Pero puso una condición: que el alivio impositivo se refleje en los precios al consumidor.

«Esto se va a traducir en los precios de góndola, se tiene que traducir en los precios de góndola», afirmó en una entrevista con FM 89.3 Santa María de las Misiones.

Repetto señaló que la harina de trigo ya tributa al 10,5%, por lo que equiparar la carga impositiva sobre la fécula mejoraría la competitividad de la producción local y reduciría el costo de productos esenciales para quienes siguen una dieta sin gluten. «Los alimentos a base de almidón de mandioca son clave para la vida cotidiana, la alimentación y la calidad de vida de la persona que tiene celiaquía o intolerancia al gluten», sostuvo, y calificó la medida como «una reducción impositiva más que necesaria».

En paralelo, la funcionaria brindó detalles sobre el Programa Integral de Atención a la Persona Celíaca, que articula fondos provinciales y nacionales desde Acción Social. Según explicó, durante todo el año pasado la asistencia fue solventada con recursos propios de la provincia ante la falta de transferencias nacionales. En 2026, la Nación aportó financiamiento entre enero y junio, pero desde julio Misiones volvió a asumir la cobertura mientras continúan las gestiones para recuperar esos fondos.

«Ahora estamos en tratativas para volver a recibir los fondos nacionales, pero eso va a tomar un tiempo y, mientras tanto, el Gobierno de la provincia de Misiones sostiene a los titulares de derecho», indicó Repetto.

La funcionaria aseguró que la decisión de la provincia es no interrumpir el programa durante el año, independientemente de las demoras o suspensiones en el componente nacional.

El programa también atravesó una actualización del padrón de beneficiarios. La nómina original contaba con 987 personas, pero tras un trabajo articulado con municipios, áreas locales de Acción Social y el Ministerio de Capital Humano quedó reducida a 451 titulares de derecho. Repetto explicó que la depuración incluyó cruces de información con organismos como SINTyS y RENAPER, y que muchos de los beneficiarios anteriores ya no residían en la provincia. «Hay que entender que este es un padrón que tiene muchos años», señaló.

La reducción también estuvo vinculada a cambios en los criterios exigidos por la Nación para autorizar incorporaciones. En particular, el Ministerio de Capital Humano requiere actualmente una clasificación Marsh 2 para acreditar el diagnóstico, cuando en gestiones anteriores era suficiente con Marsh 1. «Creo que también eso es algo que impactó en la reducción del padrón», consideró la subsecretaria.

El programa, aclaró, sigue abierto. Para incorporarse, las personas deben presentar negativa de ANSeS, fotocopia de DNI y certificado de enfermedad celíaca emitido por Salud Pública o biopsia intestinal. La negativa de ANSeS acredita que el solicitante no tiene empleo formal ni obra social que pueda cubrir parte de la alimentación especial, requisito establecido por la normativa vigente. Cuando una persona celíaca cuenta con obra social, explicó Repetto, le corresponde a esa cobertura afrontar el porcentaje previsto de la canasta alimentaria.

«El alimento es el medicamento de la persona que tiene celiaquía», resumió la funcionaria, al destacar que el acceso a una alimentación adecuada no es una elección sino una condición de salud. Una persona celíaca que consume gluten puede presentar síntomas como inflamación, urticaria o cólicos, entre otras reacciones que varían según cada organismo.

Más allá de la asistencia económica, Acción Social organiza talleres de alimentación saludable y cocina sin gluten, donde el almidón de mandioca ocupa un lugar central por ser una materia prima producida en la provincia. Repetto subrayó que trabajar con producción local genera un circuito que beneficia a ambos extremos de la cadena. «Es un ganar-ganar: gana nuestro productor y también la persona que tiene celiaquía o intolerancia al gluten puede comprar un producto que es misionero, que tiene un costo menor», planteó.

Los talleres también enseñan a utilizar la mandioca y su almidón para elaborar productos destinados tanto al consumo familiar como a la venta, aunque en ese caso deben respetarse las condiciones sanitarias exigidas: contar con carnet de manipulación de alimentos, utilizar cocinas libres de gluten y evitar la contaminación cruzada, un factor que puede afectar especialmente a quienes tienen celiaquía en grado severo.

Con informacion de Primera Edicion.