Garrapata bovina en Misiones: el INTA propone manejarla en lugar de erradicarla

La garrapata bovina es uno de los problemas sanitarios más persistentes de la ganadería en el noreste argentino. En Misiones, el clima cálido y húmedo permite que el parásito se desarrolle prácticamente durante todo el año, lo que convierte su control en una preocupación constante para productores y técnicos.

Durante mucho tiempo, la meta fue erradicar completamente la especie Rhipicephalus microplus. Hoy, ese objetivo quedó atrás. Victoria Rossner, referente de Sanidad Animal del INTA para la región NEA, lo explica con claridad: «La erradicación de la garrapata bovina no es un objetivo realista ni sostenible en áreas donde las condiciones ambientales favorecen permanentemente su ciclo biológico».

El enfoque actual apunta a mantener las poblaciones del parásito por debajo del umbral que genera pérdidas económicas o riesgos sanitarios. Para eso, el INTA trabaja en investigación, monitoreo, diagnóstico y capacitación orientados al sector ganadero.

Rossner señala que la presencia de garrapatas no implica automáticamente la necesidad de intervenir. La decisión de tratar debe considerar la carga parasitaria, la categoría de los animales afectados, la susceptibilidad genética del rodeo y el riesgo de enfermedades transmitidas por el parásito, como la babesiosis y la anaplasmosis, conocidas como tristeza bovina.

Uno de los problemas más serios en la región es la resistencia que las garrapatas han desarrollado frente a los productos disponibles. El uso reiterado de garrapaticidas generó una fuerte presión de selección sobre las poblaciones del parásito. «Esta situación obliga a abandonar los esquemas de tratamiento calendarizados y adoptar decisiones basadas en el ciclo biológico del parásito y en diagnósticos específicos de resistencia», sostiene Rossner. En varios establecimientos del NEA ya se registran casos de multirresistencia.

Para orientar esas decisiones, el INTA realiza bioensayos y pruebas de laboratorio que permiten identificar qué principios activos siguen siendo efectivos en cada caso.

En Misiones el escenario es especialmente complejo. Andrea Pantiú, investigadora de INTA Montecarlo, indica que las altas temperaturas, la humedad y las lluvias frecuentes favorecen la supervivencia de huevos y larvas. «Como consecuencia, pueden presentarse varias generaciones de garrapatas al año y existe infestación prácticamente permanente, lo que dificulta su erradicación», explica.

Una infestación mal manejada puede derivar en pérdida de peso de los animales, reducción de la producción de leche, anemia, debilitamiento general y transmisión de enfermedades como la tristeza bovina.

Frente a este panorama, los especialistas coinciden en que no hay una solución única. Las recomendaciones incluyen realizar diagnósticos de resistencia ante sospechas de fallas en los tratamientos, usar los garrapaticidas de forma estratégica y racional, rotar principios activos, manejar adecuadamente los potreros y monitorear periódicamente las cargas parasitarias. «Implementar un manejo integrado y aplicar correctamente los tratamientos permite preservar la eficacia de las herramientas disponibles y reducir las pérdidas productivas», destaca Pantiú.

En una provincia donde la garrapata es parte de la realidad ganadera, el desafío ya no es eliminarla sino aprender a convivir con ella de manera controlada.

Con informacion de AgroMisiones.