INTA evalúa nuevas genéticas de yerba mate en establecimientos productivos de Santo Pipó y Oberá

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) puso en marcha dos nuevos ensayos de progenies de yerba mate en establecimientos productivos de Misiones. Uno ya fue implantado en la empresa Madanto SA, en Santo Pipó, y el segundo está en proceso de instalación en la empresa San Miguel, en Oberá. Ambos forman parte del Programa de Mejoramiento Genético de Yerba Mate que el organismo lleva adelante en la provincia desde hace más de medio siglo.

El objetivo es evaluar, en condiciones reales de producción, materiales obtenidos a partir de cruzamientos controlados y selecciones genéticas y fenotípicas. Los investigadores medirán productividad, adaptación a distintas condiciones ambientales, comportamiento frente a plagas y enfermedades, y parámetros de calidad industrial y química.

La investigadora del INTA Vanesa Schoffen explicó que estos materiales ya atravesaron varias etapas de selección previas. «Ahora comienza una nueva etapa en la que debemos observar cómo responden en el campo, evaluando crecimiento, rendimiento, adaptación, comportamiento frente a plagas y enfermedades y distintos parámetros de calidad», señaló.

El ensayo de Santo Pipó trabaja con 84 familias distribuidas en 15 bloques experimentales sobre una superficie de aproximadamente 0,7 hectáreas. Las mediciones se extenderán durante cerca de una década. Con todo, el horizonte del mejoramiento genético es aún más largo: desde la instalación de un ensayo hasta la disponibilidad comercial de los materiales seleccionados pueden pasar entre 8 y 10 años.

Andrés Bovi, responsable del establecimiento de Madanto SA —asociado a la Cooperativa Piporé—, destacó el nivel técnico del equipo del INTA como factor determinante para sumarse al proyecto. «Vimos los ensayos que ya se estaban realizando en otros lugares de Misiones y eso inspira mucha confianza. Hay un seguimiento muy profesional y meticuloso que genera entusiasmo y expectativas sobre los resultados que puedan alcanzarse», afirmó.

Bovi también planteó una visión de largo plazo para el sector. «Así como en otras producciones existen variedades claramente identificadas, creo que en el futuro también podremos encontrar materiales diferenciados por sabor, intensidad o composición química. Eso permitiría orientar mejor la producción según las demandas de distintos mercados y consumidores», sostuvo. Y subrayó la necesidad de articular esfuerzos entre el sector público y el privado: «Estas empresas podemos aportar la superficie, el manejo y el compromiso, pero instituciones como el INTA tienen las capacidades técnicas, los profesionales y el rigor científico necesarios para generar resultados confiables. Esa complementación es fundamental para el desarrollo futuro de la actividad yerbatera».

En el caso de Oberá, la ingeniera forestal y magíster Valeria Morales, titular de Vivero VYO, indicó que la empresa San Miguel SA —perteneciente al grupo Máximo Urrutia— participa en la implantación y el mantenimiento de los ensayos, la provisión de insumos y la coordinación con los equipos técnicos del INTA. Se trata del segundo ensayo que se desarrolla en esa empresa, y en esta oportunidad se evaluarán 65 nuevos genotipos. Morales explicó que el objetivo es analizar la interacción genotipo-ambiente, los rendimientos y las características químicas de los materiales.

«Es clave el trabajo en equipo entre empresas privadas y el sector público para que podamos dar pasos más grandes en menor tiempo», afirmó Morales. «Poder trabajar en conjunto a través de convenios de colaboración técnica con el INTA nos permite ahorrar tiempo y adquirir materiales que ya tienen varios años de mejora, algo que es muy beneficioso para la empresa», agregó.

Bajo el esquema de cooperación técnica, el INTA aporta los materiales genéticos, el diseño experimental y el seguimiento durante todo el proceso, mientras que las empresas contribuyen con la superficie, el personal y el mantenimiento. Los materiales que resulten superiores podrán utilizarse como plantas madre en huertos semilleros, como progenitores en nuevos esquemas de cruzamiento y como fuente para su propagación comercial.

Con informacion de Primera Edicion.