Las investigaciones sobre los posibles beneficios de la yerba mate frente a la enfermedad de Parkinson acumulan resultados alentadores. El investigador del CONICET Juan Ferrario informó que uno de los trabajos del equipo ya fue enviado para su publicación y que otro se encuentra en etapa final de elaboración.
Los estudios avanzaron tanto en modelos animales como en estudios celulares. Uno de ellos, desarrollado junto a una colega de Entre Ríos, analizó el efecto del consumo de mate en ratones a los que luego se les indujo una lesión que simula el daño propio del Parkinson.
«En estos ratones que tomaron mate se ve que la muerte de las neuronas es un 10% menos. Algo que para la enfermedad es muy significativo porque los síntomas clínicos aparecen cuando la muerte de las neuronas superó el 80%. Lo que estaría haciendo el mate es generar un entorno celular beneficioso para que las neuronas no mueran tan rápido», explicó Ferrario.
En paralelo, el equipo trabaja sobre modelos celulares para identificar qué componentes de la infusión generan esos efectos. El hallazgo más relevante apunta al ácido clorogénico, el compuesto mayoritario de la yerba mate.
«Este compuesto activa una vía de señalización celular que regula el metabolismo y cómo la célula modula su energía», señaló el investigador.
Ferrario también destacó que la comunidad científica internacional, sobre todo quienes estudian el café, otra bebida rica en ácido clorogénico, comenzó a orientarse en la misma dirección. «Los que investigan café, después de pasarse más de 30 años mirando la cafeína, se dieron cuenta que venía por otro lado y ahora están investigando el ácido clorogénico. Ahí tenemos una masa crítica que nos da contexto y fortalece nuestras hipótesis», afirmó.
La próxima etapa del proyecto se concentrará en el proceso de autofagia, un mecanismo de limpieza interna de las células que suele verse alterado en pacientes con Parkinson. «Nosotros estamos encontrando algo muy parecido con el ácido clorogénico y con el extracto de yerba mate», indicó.
Respecto del financiamiento, Ferrario destacó el respaldo del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), que aprobó por unanimidad de su directorio un aporte para continuar con los trabajos. «No es tanto dinero, pero es suficiente como para poder terminar», valoró. El organismo también cofinancia junto al CONICET una beca que permitió incorporar una nueva investigadora al equipo, que actualmente cuenta con solo dos investigadores principales y la colaboración parcial de estudiantes.
El científico subrayó que el interés internacional por la yerba mate crece de manera sostenida. «Ya hay grupos de investigación que no son de Sudamérica trabajando sobre este tema y algo que les importa mucho son los aspectos que tiene sobre la salud», afirmó, y convocó a destinar más recursos humanos y económicos a estas líneas de investigación.
Con informacion de Misiones Online.