El invierno que atraviesa Misiones se caracteriza por heladas más frecuentes que en años anteriores, aunque con intensidades menores a las del año pasado. Así lo explicó el agrometeorólogo José Olinuck en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, donde analizó el comportamiento del frío y su efecto sobre la producción provincial.
Este martes se registró, en algunos puntos, la helada más intensa de la temporada. En el INTA Cerro Azul, la medición a la intemperie a cinco centímetros del suelo marcó 4,2 grados bajo cero. En zonas cercanas a Oberá también se reportó uno de los días más fríos del año.
Sin embargo, el comportamiento no fue parejo en toda la provincia. En varias localidades la formación de escarcha no se produjo porque hubo niebla, fenómeno que dificulta las heladas y actúa como una protección natural para los cultivos. Eso explicó, según Olinuck, la ausencia de heladas en Posadas y otros sectores con niebla densa durante la mañana.
El especialista señaló que una de las particularidades de este invierno es la persistencia del frío durante varios días consecutivos, lo que genera la sensación generalizada de que las bajas temperaturas no ceden. Aun así, aclaró que desde el punto de vista productivo eso no fue necesariamente perjudicial: a diferencia de 2024, cuando las marcas llegaron a siete grados bajo cero y los daños en cultivos fueron severos, por ahora los eventos resultaron más moderados.
De acuerdo con los relevamientos que Olinuck mantiene en localidades como Apóstoles y Andresito, los daños registrados hasta ahora son menores y están localizados. Además, indicó que el frío moderado puede ser beneficioso para determinados cultivos: en el caso de los frutales, la acumulación de horas de frío durante la etapa de dormancia es necesaria para un buen desarrollo posterior.
Sobre los próximos días, el agrometeorólogo señaló que los modelos consultados no anticipan heladas más intensas que las del año pasado. Los pronósticos estacionales venían indicando un invierno con más humedad, más lluvias y temperaturas generales algo superiores a lo habitual. Para este miércoles, en tanto, advirtió que podrían repetirse condiciones similares a las del martes, con mayor riesgo de descenso térmico en los sectores donde el cielo permanezca despejado.
En cuanto al impacto productivo, Olinuck identificó a las pasturas como uno de los sectores más vulnerables, en particular las de origen tropical, que tienen baja tolerancia al frío. Los mayores daños aparecen en zonas bajas donde se acumula el aire frío, donde las pasturas pueden estar muy dañadas o directamente muertas. En cambio, en terrenos con pendiente orientada al norte o al este, con buena exposición solar y mejor circulación del aire, los daños son prácticamente inexistentes.
El especialista destacó que los productores que aplican sistemas silvopastoriles, con pasturas bajo cobertura vegetal, logran mayor protección frente a las heladas, una práctica que el INTA promovió durante años. También mencionó al banano y al mamón como cultivos sensibles al frío presentes en distintas zonas de la provincia.
Olinuck subrayó que la variabilidad fue tan alta que dentro de una misma colonia pueden encontrarse lotes muy afectados junto a otros sin daños visibles. El factor determinante, explicó, es la ubicación del terreno: relieve, exposición solar y circulación del aire definen el resultado en cada lote.
Mirando hacia los próximos meses, el agrometeorólogo se refirió a la posible influencia del fenómeno de El Niño, que podría traer un aumento considerable de lluvias especialmente a partir de septiembre. En ese marco, recomendó a los productores de yerba mate avanzar con la tarefa antes de que se instalen períodos de lluvia persistente. También advirtió que la actividad forestal podría verse complicada por el estado de caminos y terrenos, y sugirió a los pequeños productores de mandioca elegir suelos con buen drenaje para evitar problemas en lotes bajos o anegadizos.
Con informacion de Primera Edicion.