Invierno con más ventas pero menos alivio: las panaderías misioneras no logran recuperar el terreno perdido

Cada invierno, las panaderías de Misiones esperan que el frío les devuelva parte del movimiento que pierden en los meses cálidos. Este año no fue la excepción: la demanda de facturas, chipas, bizcochos y otras especialidades para el mate o el café creció con la baja de temperaturas. Sin embargo, ese repunte estacional no alcanzó para compensar lo que se perdió desde enero.

Omar Acosta, integrante del Centro de Industriales Panaderos de la provincia, lo explicó en una entrevista con FM de las Misiones. «El frío nos ayuda a la venta, obvio, la gente consume más, es normal, el cuerpo pide calorías», dijo. Entre los productos con mayor salida en esta época, destacó a la factura como el artículo emblema del sector. «Es el caballito de batalla nuestro», señaló.

Aun así, Acosta reconoció que la recuperación esperada no terminó de concretarse. La merma del verano fue más profunda de lo habitual. «Siempre nos baja en verano, pero este fue muy importante la merma que hubo. Con esperanza de recuperar kilos, este año no fue tan fácil», afirmó.

Uno de los cambios más notorios tiene que ver con el tamaño de las compras. Los pedidos por kilo o docena quedaron en el pasado para buena parte de los clientes, que ahora ajustan lo que llevan al dinero disponible. «La gente pide diez pancitos, ocho pancitos, facturas por cuatro o cinco. Se acabó el kilo y la docena», describió Acosta. Lo mismo ocurre con las tortas: los encargos de dos o tres kilos para celebraciones grandes cedieron lugar a presentaciones más chicas. Durante el Día del Padre, por ejemplo, la demanda se sostuvo pero con tamaños más modestos que en años anteriores.

El Mundial de fútbol generó un impulso puntual. Los partidos de la Selección argentina convocaron reuniones que se tradujeron en ventas adicionales. «Hoy vendemos muchas empanadas. La gente se preparaba para el partido y fue notorio el consumo», contó el empresario, quien mencionó que las picadas y las facturas también se movieron en esas ocasiones según el horario de los encuentros.

Por el lado de los costos, la situación no da respiro. Acosta detalló que varios insumos clave aumentaron por encima de la harina. «Lo que ha aumentado mucho son las margarinas, las grasas, el gas, la luz, el azúcar y los huevos», enumeró, y aclaró que algunos de esos valores están atados a mercados internacionales.

Ese escenario ya provocó consecuencias concretas en el sector a nivel nacional. «Ya hay muchos cierres y baja de personal», advirtió Acosta, quien integra una entidad que agrupa panaderos de todo el país y confirmó que la problemática se repite en distintas provincias. En su caso, dijo que mantiene una plantilla de 60 empleados pese a la caída en las ventas. «Está costando mucho mantenerse y mantener la cantidad de gente trabajando», reconoció.

A ese cuadro se suma la competencia de elaboradores informales que, según indicó, operan sin las mismas obligaciones tributarias y regulatorias que los comercios habilitados. Acosta admitió que se trata de una situación histórica y difícil de erradicar, pero consideró que genera condiciones desiguales para quienes trabajan dentro de las normas.

Con informacion de Primera Edicion.