Los pronósticos que anticipan precipitaciones por encima de lo normal para los próximos meses, asociados a un posible evento El Niño, pusieron en alerta a especialistas del INTA, que recomiendan a los productores misioneros prepararse con tiempo para proteger sus suelos.
El ingeniero agrónomo y magíster en Ciencia del Suelo Sebastián Bárbaro, investigador del organismo, señaló que el principal riesgo de las lluvias intensas es la erosión hídrica: cuando el agua no logra infiltrarse, escurre por la superficie y arrastra partículas, nutrientes y materia orgánica, con consecuencias directas sobre la productividad de los lotes.
Bárbaro destacó que los suelos de Misiones tienen una buena capacidad natural de absorción, pero que ciertas prácticas de manejo pueden reducirla. «La clave es lograr que el agua infiltre donde cae. Cuando empieza a escurrir sobre la superficie, aparecen los problemas de erosión», afirmó.
Entre las medidas que el especialista recomienda adoptar figura en primer lugar mantener el suelo cubierto con vegetación o restos vegetales, ya que eso amortigua el golpe de las gotas de lluvia, frena el escurrimiento y favorece la infiltración.
También aconseja reducir el laboreo intensivo, que destruye la estructura del suelo y disminuye la cantidad de poros disponibles para absorber agua. La labranza mínima o la siembra directa son alternativas que preservan mejor las condiciones físicas del terreno.
Otra práctica recomendada es implantar cultivos siguiendo las curvas de nivel del terreno, lo que reduce la velocidad del agua y evita que tome pendiente. En lotes con desniveles más pronunciados, la construcción de terrazas de desagüe permite conducir el exceso de agua hacia zonas seguras y minimizar las pérdidas de suelo.
El investigador también sugiere incorporar barreras vegetales con especies como vetiver, citronela o pasto elefante, que actúan como obstáculos naturales para retener sedimentos. En términos generales, cualquier práctica que preserve la estructura del suelo y evite la compactación contribuye a mejorar la infiltración.
Bárbaro reconoció que, por el momento, los perfiles de suelo todavía tienen cierta capacidad de almacenamiento a raíz del déficit hídrico acumulado en los últimos meses, pero advirtió que esa situación puede cambiar rápidamente con lluvias frecuentes e intensas.
«Sabemos desde hace tiempo que existe la posibilidad de un evento El Niño. Eso nos da la oportunidad de revisar los lotes y pensar qué prácticas podemos implementar para reducir riesgos y proteger el suelo», concluyó.
Con informacion de Misiones Online.