Las cuentas provinciales cambiaron de signo en 2025. Después de haber cerrado 2024 con superávit, el consolidado de las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires terminó el año pasado con déficit fiscal. La razón es concreta: el gasto creció casi al doble que los ingresos.
Así lo señala un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), elaborado con datos de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP) del Ministerio de Economía y del INDEC. El estudio excluye a La Pampa por falta de información completa.
De acuerdo con el relevamiento, los ingresos totales de las jurisdicciones subnacionales crecieron 3,4% en términos reales durante 2025. El gasto total, en cambio, aumentó 6,9% real, y el gasto primario —que no incluye el pago de intereses de deuda— subió 6,8%.
Esa diferencia fue suficiente para revertir el resultado fiscal. El resultado primario pasó de un superávit de $4,8 billones en 2024 —medido en moneda constante de mayo de 2026— a un déficit de $380.000 millones en 2025. El resultado fiscal, por su parte, cambió de un superávit de $2 billones a un rojo de $3,6 billones. En términos relativos, el déficit fiscal representó el 2,1% de los ingresos totales del consolidado provincial y el 0,33% del Producto Bruto Interno.
Dentro de los ingresos, los corrientes crecieron 3,1% real interanual, mientras que los de capital tuvieron un salto mucho mayor, del 59,4%. La recaudación tributaria propia de las provincias subió 3,6% real y las contribuciones a la seguridad social provincial aumentaron 9,1%. También crecieron los ingresos no tributarios (9,5%), las transferencias corrientes (28,1%), la venta de bienes y servicios de la administración pública (36,8%) y los recursos propios de capital (82,1%).
No todos los rubros, sin embargo, acompañaron esa tendencia: las rentas de la propiedad cayeron 23% real y las regalías retrocedieron 2,6%.
En cuanto a los tributos propios, los incrementos más pronunciados se registraron en Sellos (28,7% real), Automotores (21,8%) e Inmobiliario (11,7%). El dato llamativo es que Ingresos Brutos, que representa el 79% de la recaudación provincial propia, prácticamente no creció: tuvo una leve baja real del 0,3%.
Por el lado del gasto, los gastos corrientes aumentaron 7% real y los de capital, 5,8%. Dentro de los corrientes, los salarios subieron 7,4% real, los bienes y servicios crecieron 9,7%, las prestaciones de la seguridad social subieron 11% y los intereses de deuda aumentaron 13,9%. En el gasto de capital hubo comportamientos dispares: la inversión real directa creció 23,1%, mientras que las transferencias de capital bajaron 9,6% y la inversión financiera se redujo 42%.
El gasto en personal siguió siendo el componente de mayor peso: representó el 44,5% del gasto primario en 2025, frente al 44,3% del año anterior. Al medir el aporte de cada rubro al incremento del gasto primario, los salarios explicaron el 43% de la suba, seguidos por la inversión real directa (19%), las prestaciones de la seguridad social (18%), bienes y servicios (13%) y transferencias corrientes (7%). En conjunto, salarios y prestaciones previsionales dieron cuenta del 61% del incremento real del gasto primario provincial.
El informe subraya que el deterioro de las cuentas no obedeció a una caída de los ingresos —que efectivamente crecieron en términos reales—, sino a que el gasto lo hizo a un ritmo mayor. Las provincias y CABA pasaron así de un resultado fiscal positivo de $2 billones en 2024 a un déficit de $3,6 billones en 2025.
Con informacion de Primera Edicion.