La reunión entre productores yerbateros, cooperativas, trabajadores rurales y funcionarios nacionales terminó sin ningún avance en el principal reclamo del sector: la restitución de las facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).
El subsecretario de Asuntos Yerbateros de Misiones, Ricardo Maciel, describió el encuentro como una «desilusión» y una «frustración» en declaraciones a la FM 89.3 Santa María de las Misiones. «Venía con muy pocas expectativas, pero aun así salimos con una enorme desilusión. No tienen en cuenta la realidad de los productores, sostienen la decisión que tomaron y la ratifican», afirmó.
Durante la reunión, la delegación misionera expuso ante el ministro y el secretario de Agricultura el impacto de la pérdida de facultades del INYM, especialmente en la fijación del precio de la hoja verde. Los trabajadores rurales y las cooperativas también participaron y plantearon cómo la crisis afecta a toda la cadena productiva. «Los trabajadores también están sufriendo las consecuencias porque el productor no recibe un precio justo y eso repercute en toda la actividad», señaló Maciel.
El funcionario advirtió que, sin herramientas de regulación, la estructura productiva provincial podría transformarse radicalmente. «Si esta situación continúa tres, cuatro o cinco años más, la actividad va a quedar extremadamente concentrada. Si esto sigue así, habrá yerba, pero no productores», sostuvo.
Según relató Maciel, el Gobierno nacional descartó de plano revisar la desregulación. «La postura fue tajante. Nos dijeron que el mercado tiene que regular todo y que lo importante es cuidar al consumidor. No hubo margen para discutir otra alternativa», describió.
El subsecretario cuestionó el argumento oficial de que la libre competencia resolverá la crisis. «Hoy se pagan entre 170 y 200 pesos por kilo de hoja verde. Eso no es el mercado. Son dos o tres industrias las que imponen esos valores porque concentran el poder de negociación», planteó.
También rechazó la idea de que el INYM fijaba precios de manera arbitraria: «Hay una interpretación equivocada. El Estado no imponía un precio. Lo que hacía la ley era obligar a productores e industriales a sentarse en una mesa y negociar».
Para Maciel, la actual política favorece a los grandes grupos industriales: «Cuando una industria gana más dinero no paga mejor la materia prima. Compra más tierras, amplía sus secaderos, crece y termina desplazando al pequeño productor y al pequeño secadero». En ese sentido, remarcó que «las industrias dijeron que están conformes con la desregulación y que quieren que siga. Ahí quedó claro quiénes son los que se benefician con esta situación».
La respuesta de la Secretaría de Agricultura fue la que generó mayor malestar. «Prácticamente nos dijeron que nos arreglemos como podamos. Y eso duele porque es el organismo que debería defender una de las economías regionales más importantes del país», afirmó el funcionario.
Maciel también comparó la situación con otros sectores: «Nos dicen que hay que evitar aumentos, pero otros productos básicos, como la carne, subieron muchísimo más y nadie intervino. Acá hay una decisión política e ideológica».
El subsecretario recordó que el Gobierno de Misiones realizó múltiples convocatorias para acercar posiciones entre productores e industriales, aunque reconoció que sin respaldo legal los acuerdos son difíciles de sostener. Insistió en que restituir las facultades del INYM es la vía para reequilibrar la cadena: «Está demostrado que cuando el Instituto tenía sus facultades podía generar condiciones para recuperar el precio de la materia prima».
Ante el resultado del encuentro, el funcionario aseguró que la provincia mantendrá el reclamo. «Necesitamos un cambio de política y recuperar herramientas para convocar a las partes y construir acuerdos. Dejar todo librado al mercado solo fortalece a quienes ya tienen el poder y profundiza la crisis de miles de familias productoras», cerró.
Con informacion de Primera Edicion.