El Ministerio de Salud Pública de Misiones reforzó las acciones de prevención y testeo de infecciones de transmisión sexual (ITS) luego de que los registros mostraran un incremento de casos entre adolescentes. Al mismo tiempo, los operativos realizados en escuelas comenzaron a revelar situaciones de mayor gravedad que permanecían fuera del radar del sistema sanitario: intentos de suicidio y casos de abuso que requirieron intervención especializada.
Así lo explicó la licenciada Camila Redes, psicóloga del Programa Provincial de Salud Integral Adolescente, en una charla con FM 89.3 Santa María de las Misiones. El programa lleva algo más de un año de funcionamiento y articula atención médica, nutricional y psicológica, controles de laboratorio y testeo de ITS, además de actividades orientadas a generar hábitos saludables.
Uno de los puntos de partida del programa fue la baja presencia de jóvenes en los operativos sanitarios generales. Ante esa realidad, la estrategia se reorientó: en lugar de esperar que los adolescentes lleguen al sistema de salud, son los equipos quienes se trasladan a los espacios que ellos frecuentan, principalmente las escuelas.
Los establecimientos donde se trabaja se definen junto con los equipos territoriales de cada municipio, que identifican dónde existe mayor matrícula, qué problemáticas son más frecuentes y cuáles localidades requieren más atención. Esa mirada local evita aplicar una estrategia uniforme en toda la provincia sin considerar las diferencias entre comunidades.
Cuando los jóvenes encuentran un ámbito donde pueden expresarse libremente, señaló Redes, empiezan a emerger situaciones que los adultos desconocían. En algunos operativos, los equipos detectaron casos vinculados con intentos de suicidio y abusos que demandaron intervención urgente. Frente a esos escenarios, el programa activa protocolos específicos: mantiene articulación permanente con la Comisión de Abordaje Integral del Suicidio y trabaja junto con la Dirección de Jurídicos del Ministerio en las situaciones que requieren intervención judicial. Las familias también son acompañadas e informadas durante estos procesos.
El programa toma como referencia la línea de cuidado del Plan Sumar, que contempla cinco instancias anuales: consulta médica, atención nutricional, atención psicológica, laboratorio y testeo de ITS. La información relevada a través de esos controles orienta las acciones de prevención posteriores.
Uno de los resultados que sorprendió a los profesionales fue el interés que los propios adolescentes manifestaron por la alimentación y los hábitos saludables. Se esperaba que las consultas se concentraran principalmente en salud mental y sexual, pero los equipos registraron un número importante de atenciones vinculadas con nutrición, lo que llevó a incorporar talleres y actividades participativas sobre esa temática.
La red del programa está integrada actualmente por 81 profesionales de Salud Pública y 30 equipos territoriales distribuidos en distintos puntos de Misiones. Su conformación permitió además comenzar a ordenar información que antes estaba dispersa: las consultas adolescentes existían dentro del sistema, pero no había una estructura que las identificara y registrara de forma específica.
Para septiembre, cuando se desarrollará el Mes de la Salud Integral Adolescente, los 30 equipos fueron convocados a diseñar actividades según las necesidades de sus propias comunidades. La elección del mes responde a la concentración de fechas relacionadas con esta etapa de la vida, entre ellas las vinculadas con la prevención del embarazo no intencional, la salud sexual, la prevención del suicidio y el Día del Estudiante. Las salidas territoriales, sin embargo, se realizan durante todo el año.
Otro eje del programa apunta a modificar la forma en que los adultos se relacionan con los jóvenes. Redes explicó que los equipos buscan generar condiciones para que sean los propios adolescentes quienes expresen qué les sucede y cómo quieren ser acompañados, en lugar de reproducir dinámicas donde el adulto habla y el joven solo escucha. Desde esa experiencia, cuestionó el prejuicio de que los adolescentes no saben lo que quieren: cuando se les da espacio, suelen demostrar una importante capacidad para explicar sus necesidades.
Con informacion de Primera Edicion.