Investigadores y becarios del CONICET marcharon en Misiones en defensa de la ciencia pública

Investigadores y becarios doctorales del CONICET que trabajan en institutos de Misiones se movilizaron ayer en la plaza 9 de Julio de Posadas, en el marco de la Marcha Nacional en Defensa de la Ciencia convocada por la Mesa Federal por la Ciencia y la Tecnología. La protesta tuvo réplicas en plazas, universidades y centros de investigación de todo el país.

El sector científico y tecnológico denuncia un escenario crítico derivado de las medidas de ajuste presupuestario del Gobierno nacional. Entre los reclamos que se escucharon ayer, la palabra que más resonó fue «cientificidio», con la que los manifestantes caracterizaron el conjunto de medidas que, según sostienen, afectan su trabajo cotidiano y sus perspectivas a largo plazo.

Ezequiel Flores, becario doctoral que investiga el trabajo infantil en plantaciones de yerba mate, enumeró el impacto concreto de esas medidas: «Hemos perdido aproximadamente 50% de poder adquisitivo, hemos tenido recortes de las becas doctorales de un 33%, en las becas postdoctorales de un 50%. Hay más de 1.000 trabajadores que ganaron el concurso de ingreso a carrera de investigador o de personal de apoyo que están esperando el ingreso hace tres años».

Flores también señaló que los recortes en becas y la falta de insumos «llevan a la expulsión acelerada de personal científico altamente calificado», que termina emigrando al exterior para continuar su carrera. La marcha, dijo, apuntó a «exigir el presupuesto que necesitamos para desarrollar las actividades científicas del país en el país, porque queremos investigar para construir una ciencia pública de calidad y sobre todo soberana».

Belén Giménez, becaria doctoral y docente universitaria, sumó otro eje al reclamo: «Hay muchos derechos de salud que no tenemos, como obra social, y cada vez aumentan más los pasajes, los ingresos a congresos y eso también limita nuestras participaciones». Señaló que la precarización impulsa a muchos profesionales a buscar otros destinos para seguir investigando y lamentó que «es capital humano que se formó durante muchos años en Argentina y que ahora se va a otros lados porque no encuentra formas de seguir sosteniendo sus investigaciones».

Giménez ilustró las consecuencias locales de esa situación con el cierre del Instituto Nacional de Medicina Tropical (INMeT) en Iguazú. «Si no hay investigadores en Misiones, por ejemplo, que investiguen sobre el dengue o sobre las enfermedades tropicales de acá, ¿quién lo va a hacer? Alguien de otros lados, es un poco perder esa soberanía», planteó.

Con informacion de Primera Edicion.