Paraguay avanza en una represa alternativa a Corpus y apunta a convertirse en hub energético regional

El gobierno paraguayo tiene prisa por conseguir energía. El motivo es un ambicioso acuerdo con Taiwán orientado al desarrollo de inteligencia artificial, que exige una capacidad de generación eléctrica enorme para abastecer a grandes empresas tecnológicas. Ante el bloqueo que impone un plebiscito vinculante de hace treinta años sobre el proyecto Corpus Christi, Asunción ya estudia una alternativa: la represa de Itatí-Itacorá, sobre el río Paraná, frente a la provincia de Corrientes.

Javier Giménez, jefe de Gabinete del gobierno paraguayo, explicó que el objetivo es transformar la energía hidroeléctrica en capacidad de procesamiento de datos para ofrecerla a corporaciones tecnológicas de escala mundial. «De allí salimos a vender estos supercómputos, esta capacidad de procesamiento a los grandes tomadores, como Google, Meta o Gobiernos», afirmó.

Gustavo Villate, ministro de Tecnologías de la Información del gobierno de Peña, fue aún más enfático al señalar que «este acuerdo (con Taiwán) tendrá un impacto mayor a lo que fue Itaipú en su momento», y lo fundamentó en el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial en todas las áreas. La inversión total para concretar el proyecto rondaría los 40.000 millones de dólares.

Paralelo a esto, el gobierno de Peña impulsa también la posibilidad de construir Corpus en Pindoí, unos 60 kilómetros aguas arriba de la ubicación original discutida en el siglo pasado. La urgencia tiene fecha: tanto el gobierno paraguayo como la Comisión Mixta del Río Paraná (COMIP) coinciden en que hacia 2030 Paraguay habrá agotado su propia generación eléctrica, incluyendo los aportes de Itaipú y Yacyretá.

José Antonio López, delegado argentino ante la COMIP, describió el fenómeno: el crecimiento económico de Paraguay «a tasas chinas en los últimos años», sumado a la radicación de mineros de criptomonedas y centros de inteligencia artificial, hace que la demanda energética del país vecino sea «exponencial». «Hacia 2030 estarán consumiendo la energía propia», advirtió.

El proyecto de Itatí-Itacorá, que ya figura en la COMIP, contempla una potencia de 1.600 megavatios con un salto de 11 metros y entre 32 y 35 turbinas tipo bulbo. La obra funcionaría como compensadora de Yacyretá. En sus orígenes, esa represa compensadora estaba prevista en Itaibaté; estudios posteriores trasladaron la ubicación a la zona de Itatí.

En tanto, el presidente Peña reglamentó esta semana la Ley 7599/2025 de Energías Renovables No Convencionales, que busca abrir el mercado a inversiones privadas y diversificar la matriz energética paraguaya. «Más energía, más competitividad y más futuro para el Paraguay. Es una oportunidad histórica de consolidarse como un verdadero hub energético regional», sostuvo Peña al promulgar la norma.

El escenario tiene una dimensión local que no puede ignorarse. El gobernador Hugo Passalacqua confirmó que el 40 por ciento de los misioneros desconoce por completo el debate sobre Corpus, porque directamente no había nacido cuando se realizó el plebiscito. Según datos del Censo 2022, los menores de 30 años representan el 53,6 por ciento de la población provincial, y los menores de 40, el 68 por ciento. Es decir, casi 7 de cada 10 misioneros no tenía edad para comprender la discusión o ni siquiera existía cuando se tomó aquella decisión que sigue condicionando el presente energético de la región.

Con informacion de Misiones Online.