La Dirección de Políticas Estudiantiles, dependiente de la Subsecretaría de Educación de Misiones, llevó adelante 304 intervenciones vinculadas a la salud mental, la prevención del suicidio y la atención de situaciones de riesgo entre enero y junio de 2026. El trabajo alcanzó a 152 establecimientos educativos distribuidos en más de 30 localidades de la provincia, enmarcado en los criterios fijados por la Resolución N.º 292/24 sobre actuación ante riesgo suicida en el ámbito escolar.
Según el informe oficial, el dispositivo contempla tres líneas de acción: prevención, atención en crisis y posvención. El objetivo es consolidar a las escuelas como espacios de escucha y detección temprana, articulados con otros organismos para acompañar tanto a los estudiantes como a sus familias.
El 57% de las intervenciones correspondió al nivel secundario, y el resto se distribuyó principalmente en el nivel primario. Entre las situaciones atendidas se contaron problemáticas familiares, conflictos vinculares, ansiedad, angustia, violencia, vulneración de derechos, autolesiones, consumo problemático de sustancias, conflictos escolares y procesos de duelo.
La directora de Políticas Estudiantiles, Emilia Lunge, subrayó el papel central de la escuela en la detección precoz. «La escuela muchas veces es el primer lugar donde un adulto advierte que algo está pasando. Por eso es tan importante que los equipos directivos y docentes sepan qué mirar, cómo actuar y a quién acudir. Una intervención a tiempo puede cambiar el curso de una situación crítica», afirmó.
Lunge también destacó que la prevención excede el momento de la crisis. «Cuando hablamos de prevención del suicidio no hablamos solamente del momento de la crisis. Hablamos de construir escuelas que puedan escuchar, alojar, acompañar y pedir ayuda. La prevención empieza mucho antes: en los vínculos, en la convivencia, en la posibilidad de que un estudiante encuentre un adulto disponible», expresó.
Durante el semestre se concretaron además 63 acciones preventivas —talleres, capacitaciones y espacios de sensibilización— dirigidas a estudiantes, docentes, equipos directivos, equipos de orientación escolar y familias. Los encuentros abordaron prevención del suicidio, educación emocional, convivencia, bullying, ciberbullying, grooming, consumos problemáticos y participación estudiantil.
La Dirección también realizó 21 intervenciones de posvención tras fallecimientos por suicidio, otras causas y eventos traumáticos de alto impacto emocional, con el fin de acompañar a las comunidades educativas en los duelos y reducir nuevos factores de riesgo.
El trabajo se desarrolló en coordinación con el CAIS, el Consejo General de Educación, el SPEPM, el Ministerio de Salud Pública, el Instituto de Previsión Social, el 911, la Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes y los equipos de cada institución. «La salud mental de los estudiantes no puede ser pensada desde una sola institución. Necesitamos redes. Necesitamos que Educación, Salud, las familias y los organismos de protección trabajen de manera corresponsable. Cuidar la vida es una tarea colectiva», concluyó Lunge.
Para el segundo semestre, la Dirección prevé ampliar las acciones preventivas, reforzar la capacitación docente, extender el alcance territorial y fortalecer los circuitos de intervención para dar respuestas oportunas ante situaciones que afecten el bienestar emocional de niñas, niños y adolescentes.