Seis hermanos de Misiones que pedían no separarse fueron adoptados juntos por una familia porteña

Los seis hermanos misioneros que se encontraban en estado de adoptabilidad y pedían permanecer juntos ya tienen familia. Una pareja de Buenos Aires se presentó ante el registro de adopción de esa provincia, completó las evaluaciones requeridas y asumió la guarda con fines adoptivos de todo el grupo, que luego derivó en la adopción definitiva.

Los niños habían pasado dos años en el Hogar Norberto Fernando Haase de Leandro N. Alem. Ante la dificultad de encontrar una familia dispuesta a recibir a los seis juntos, el Registro Único de Aspirantes a la Adopción Misiones (RUAAM) lanzó una convocatoria pública nacional que tomó notoriedad en todo el país.

La jueza de Familia N°3, Elizabeth Kiczka, explicó en Canal Doce que el proceso comenzó con videollamadas entre los niños y la pareja. «Una vez cerrados los informes, se comenzó con una vinculación con los niños por videollamada para que se conocieran», detalló. Después, los adoptantes viajaron a Misiones y permanecieron varios días en el hogar para consolidar el vínculo.

La magistrada subrayó que encontrar una familia para un grupo tan numeroso representó un desafío fuera de lo común. «Es sumamente dificultoso», afirmó, y recordó que impulsó la difusión masiva del caso: «Pedí que se hiciera viral la noticia para llegar a la gente indicada».

Sobre la decisión de no separar a los hermanos, Kiczka señaló que el lazo entre ellos fue determinante. «Ellos eran muy unidos», sostuvo, y destacó que la hermana mayor funcionaba como figura de referencia dentro del grupo. El propio pedido de los niños tuvo peso en la resolución judicial.

Respecto de la pareja adoptante, la jueza consideró que reúne condiciones adecuadas para afrontar esta nueva etapa. «Son jóvenes y no tienen hijos, lo cual es bueno porque hay que tener mucha energía y paciencia», expresó. También valoró las características del entorno donde vivirán los chicos, con espacios abiertos y áreas recreativas.

Al momento de concretarse la convivencia, tanto los niños como los adoptantes mostraron entusiasmo. «Los chicos querían irse a su casa a Buenos Aires; la pareja también estaba muy entusiasmada por comenzar su vida en su nueva casa», relató Kiczka.

La resolución generó emoción entre quienes acompañaron el proceso. «Este es un logro de todos», concluyó la jueza, destacando la participación del RUAAM, del hogar, de los equipos técnicos y de los medios que difundieron la convocatoria.