Misiones produce más del 90% del té argentino y concentra gran parte de las exportaciones nacionales, pero el sector todavía no logró consolidar una imagen reconocible en el mundo. Ese fue el eje del debate que propuso Silvio Leguia, especialista en marketing y emprendedor del rubro, durante su exposición en la cuarta edición de la Expo Té.
Leguia señaló que, pese a ser uno de los principales productores y exportadores globales, Argentina vende la mayor parte de su té a granel, sin marca y principalmente como insumo para té frío en el mercado estadounidense. Esa realidad, explicó, contrasta con lo que ocurre en países como China, Japón o India.
«Cuando uno ve las góndolas del mundo encuentra tés de China, de Japón o de India con un posicionamiento muy fuerte y con precios diferenciales. Entonces surge la pregunta: ¿Argentina está tan lejos de eso que no puede buscar su propio lugar?», planteó.
Para ilustrar el problema, el especialista advirtió que la falta de una identidad propia deja al sector vulnerable. «Cuando uno no tiene una marca fuerte ni un origen valorizado, termina compitiendo solamente por precio. Y cuando compite por precio, queda atado a variables que no controla», sostuvo.
En la misma línea, señaló que el té negro argentino se usa frecuentemente como insumo en productos elaborados en otros países sin que el consumidor final conozca su procedencia. «Hoy, si una empresa estadounidense que produce té frío cambia de proveedor, el consumidor ni siquiera se entera. El desafío es llegar a ese consumidor y lograr que identifique y valore el origen argentino», afirmó.
Leguia tomó como referencia casos de otras economías regionales del país —yerba mate, vino y frutas— para analizar qué estrategias podrían trasladarse al sector tealero. También destacó los avances en la certificación de origen del té argentino como un primer paso concreto, aunque advirtió que queda trabajo por delante.
«Eso ya es un paso importante porque permite certificar que el té viene de acá. El desafío ahora es qué significa que sea de acá. ¿Cuál es la narrativa que vamos a construir cuando alguien piense en té argentino?», reflexionó.
En cuanto a cómo avanzar, el especialista fue claro: la construcción de esa identidad no puede ser un esfuerzo individual. «Es algo que tiene que plantearse de manera conjunta. Las tealeras, las asociaciones, las federaciones y el Estado tienen que trabajar en la misma dirección», sostuvo.
Leguia propuso una hoja de ruta de cuatro etapas: definir qué historia quiere contar el té argentino, construir una narrativa compartida, desarrollar una estrategia de comunicación coherente y sostener ese trabajo en el tiempo.
Además de exponer, Leguia participó de la feria como emprendedor a través de su marca de té Roce. Desde ese lugar, valoró el crecimiento del evento y su impacto en la visibilidad del sector. «Esta Expo ya se convirtió en un clásico anual. Es el único espacio de estas características donde las marcas pueden mostrar sus productos al público. Hay visitantes de todo el país que conocen los emprendimientos, prueban los productos y empiezan a familiarizarse con el té argentino», destacó.
La Expo Té, declarada de interés nacional, reunió a productores, emprendedores y referentes de la cadena tealera para debatir el presente y el futuro de una actividad que tiene en Misiones su principal motor productivo.
Con informacion de AgroMisiones.