La Hidrovía Paraná-Paraguay se consolidó como uno de los principales corredores del tráfico internacional de cocaína, según un informe del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES) de Uruguay. El documento advierte que el volumen del movimiento comercial, la extensión del corredor y las limitaciones para ejercer controles permanentes facilitan el ocultamiento de cargamentos ilegales dentro del transporte formal.
La vía navegable, que se extiende por más de 3.400 kilómetros a través de Brasil, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay, conecta zonas productivas con puertos de salida al mundo. Según el informe, organizaciones dedicadas al narcotráfico la utilizan como punto estratégico para enviar estupefacientes hacia Europa, Asia y Oceanía.
El estudio describe las distintas modalidades que emplean estas organizaciones: traslado aéreo desde zonas productoras, transporte terrestre por pasos fronterizos secundarios e incorporación posterior de los cargamentos al circuito fluvial. Una vez dentro de la hidrovía, la cocaína puede ser ocultada en contenedores o mezclada con mercadería legal a través de mecanismos como el llamado «gancho ciego», la falsificación de precintos o el uso de contenedores refrigerados.
El informe señala a Bolivia como uno de los principales países productores de cocaína de la región, y a Paraguay como punto de almacenamiento, tránsito y conexión con la vía fluvial. Desde territorio paraguayo, según el documento, los cargamentos pueden ser incorporados a embarcaciones que avanzan hacia puertos con salida internacional. El área del Gran Rosario, en el sur argentino, es identificada como un nodo crítico por la magnitud de sus movimientos comerciales.
El análisis también advierte sobre la normativa que regula la navegación regional: los acuerdos de libre circulación pueden limitar la capacidad de intervención individual de las fuerzas de seguridad frente a embarcaciones extranjeras.
En ese contexto, Misiones queda comprendida dentro del Plan Paraná, una estrategia aprobada por el Ministerio de Seguridad de la Nación en noviembre de 2025 para reforzar el control sobre la hidrovía. La iniciativa incluye la actuación coordinada de la Policía Federal Argentina, Gendarmería Nacional, Prefectura Naval y Policía de Seguridad Aeroportuaria, junto a organismos como la Dirección General de Aduanas, Migraciones y la Justicia Federal.
El plan contempla el uso de tecnología —drones, radares, cámaras térmicas y escáneres para contenedores— y define zonas de intervención en distintos sectores del corredor. Las provincias de la frontera norte, entre ellas Misiones, Chaco, Formosa y Corrientes, están incluidas en el esquema de refuerzo contra el crimen organizado.
La estrategia también prevé la colaboración con organismos internacionales como la DEA de Estados Unidos, la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) y la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA). En paralelo, Paraguay recibió asistencia internacional con equipamiento tecnológico y embarcaciones para fortalecer la vigilancia del corredor.
El informe del CERES concluye que la misma infraestructura diseñada para potenciar el comercio regional se convirtió en un espacio disputado por organizaciones criminales que buscan aprovechar la escala del sistema logístico para introducir cargamentos ilícitos en las rutas internacionales.
Con informacion de Misiones Online.