Un informe vincula la desregulación del INYM con la caída de precios yerbateros y el aumento de la migración hacia Brasil

La desregulación del mercado de la yerba mate volvió a encender el debate en Misiones. La Fundación para el Desarrollo Humano Integral (DHI) publicó un informe titulado «Mate mal cebado: desregulación de la yerba mate, una economía regional», elaborado por su equipo Rural y el capítulo Misiones, en el que se analizan las consecuencias de las medidas impulsadas por el Gobierno nacional a través del DNU 70/2023, el Decreto 812/2025 y la Resolución 146/2025.

Según el documento, esas reformas privaron al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) de herramientas clave como la fijación de precios de referencia para la hoja verde y la regulación de stocks, mecanismos que históricamente buscaban equilibrar las relaciones entre los distintos eslabones de la cadena.

José Luis Fuentes, autor del informe e integrante de la fundación, señaló que los resultados contradicen la promesa oficial de mayor competencia: «El 90% de los hogares argentinos consume yerba mate. Las ventas continúan creciendo, pero los productores y trabajadores no logran cubrir los costos. Lo que ocurrió fue una transferencia de ingresos desde los sectores más débiles hacia los actores con mayor capacidad de concentración».

El estudio detalla que, antes de la desregulación, los productores recibían entre 350 y 400 pesos por kilo de hoja verde, cuando distintos sectores reclamaban valores cercanos a los 500 pesos para sostener la rentabilidad. Tras los cambios, según el relevamiento, quienes no están integrados a cooperativas habrían cobrado entre 80 y 90 pesos por kilo. La fundación estima que esa pérdida de valor implicó una transferencia de recursos cercana a los 200 mil millones de pesos durante el primer año del nuevo esquema.

El informe señala además que la estructura del sector concentra el poder en pocas manos: diez empresas controlan el 76,8% del mercado industrial, y tres de ellas —Liebig, Las Marías y La Cachuera— acumulan el 49,5% del volumen. En la etapa comercial, diez marcas dominan el 80% de la yerba molida que se vende en el país, con las grandes cadenas de supermercados como principales distribuidoras.

En cuanto a los trabajadores rurales, el documento sostiene que alrededor de 13 mil tareferos participan de la cosecha en Misiones, muchos en condiciones de informalidad. Aunque la Resolución 276/2025 de la Comisión Nacional del Trabajo Agrario fijó un valor cercano a los 77 o 78 pesos por kilo cosechado, relevamientos en territorio habrían detectado pagos efectivos de apenas 40 pesos en algunos casos. El informe denuncia también incumplimientos salariales y descuentos informales que reducen aún más los ingresos. «El tarefero es el termómetro de la desigualdad: cuando cae el precio que recibe el productor, el impacto sobre el salario del cosechero es inmediato», indica el documento.

Uno de los efectos más preocupantes que identifica la investigación es el crecimiento de la migración laboral hacia Brasil, con especial mención a localidades como Comandante Andresito, donde cada vez más jóvenes y trabajadores rurales buscarían empleo del otro lado de la frontera en actividades agrícolas y de la construcción. Como respaldo, la fundación cita datos de la Receita Federal brasileña que mostrarían un salto significativo en la cantidad de argentinos que gestionaron el CPF —documento necesario para trabajar formalmente en ese país—: de unas 8.000 solicitudes anuales entre 2016 y 2021, la cifra habría trepado a cerca de 40.000 trámites en 2025.

Ante este diagnóstico, la Fundación DHI propone restituir las facultades del INYM para fijar precios y administrar stocks, establecer un precio mínimo por tonelada cosechada, incorporar representantes de los tareferos al directorio del organismo y fortalecer cooperativas y esquemas asociativos. También plantea avanzar hacia un mercado consignatario con stock regulador.

Verónica Bernava, integrante del capítulo Misiones de la fundación y coautora del informe, advirtió: «Lo que está en juego no es solamente una economía regional. También se discute un modelo productivo y social profundamente arraigado en Misiones y en buena parte del país».

Con informacion de AgroMisiones.