Un productor misionero apoya la derogación de la ley que prohíbe el glifosato: «No hay un sustituto aprobado y comprobado»

El bloque Movimiento por lo que viene, espacio político ligado al gobernador Hugo Passalacqua, presentó un proyecto para derogar la ley que prohíbe el uso de glifosato en Misiones, una norma impulsada en su momento por el legislador Carlos Rovira. El texto generó de inmediato una reacción favorable en el sector productivo.

Cristian Klingbeil, productor de la zona centro de la provincia, fue uno de los primeros en manifestar su apoyo. Aclaró, sin embargo, que su postura no parte de una defensa del agroquímico en sí mismo, sino de las limitaciones concretas que enfrenta el productor en el campo. «Yo no soy un defensor del glifosato. No es que me voy a inmolar por la utilización de glifosato. El problema es que no hay un sustituto aprobado y comprobado. Comprobado técnicamente en la chacra, eficiente económicamente y técnicamente», afirmó.

Klingbeil cuestionó el bioherbicida que el gobierno provincial intentó instalar como reemplazo. Según explicó, mientras el glifosato se aplica en dosis pequeñas, el producto alternativo requería volúmenes muy superiores. «Este otro bioherbicida iba un mínimo de 10 a 12 o 13 litros de ese producto y ahí el resto agregabas agua. O sea, es mover un volumen muy grande de eso y se complica, llega a ser caro incluso regalado semejante volumen si tenés que mover», señaló.

A eso sumó otro problema técnico: el bioherbicida no actúa sobre la raíz de las malezas. «Como solo mata lo superficial, no de raíz, el yuyo vuelve a brotar, cosa que cualquier herbicida es sistémico, mata hasta de raíz», describió. Eso obliga, según dijo, a repetir las aplicaciones cada 15 o 20 días. «Se hace imposible en lo económico y en lo técnico. No hay manera de trabajar con eso, por lo menos con ese producto que quería instalar la provincia. O por lo menos, el ingeniero Rovira», concluyó sobre ese punto.

El productor también señaló el impacto de la prohibición en los mercados de exportación. Según relató, los compradores del exterior, en particular de Estados Unidos, reaccionaron con incertidumbre ante la medida. «Lo primero que dicen es ‘¿con qué van a sustituir el glifosato? ¿Qué producto?’. Y nosotros no sabíamos con qué, porque ellos no tenían conocimiento de que exista otro producto», indicó.

Para ilustrar la dificultad de reemplazar el herbicida, Klingbeil mencionó el caso de Francia y la Unión Europea, donde los debates para restringirlo fueron postergados por la misma razón. «Europa ya estaba analizando prohibir el glifosato y hasta ahora no le pudieron encontrar un sustituto. Así que era un error gravísimo, fue un error gravísimo. Generó desconfianza en los mercados, mucha desconfianza», sostuvo. Y agregó: «No sé si no se perdieron mercados también por esas consecuencias. Sí frenó poder conseguir otros mercados. Así que, por lo menos por ese lado, si se aprueba esa derogación de esa ley, por lo menos sabemos que no está ese palo metiéndose en la rueda».

Aun así, Klingbeil fue claro en que la eventual derogación no será una solución mágica para el sector. «No es algo que nos va a levantar, que va a decir ‘bueno, ahora sí, explotamos con exportaciones’. No, tampoco es eso, pero por lo menos sabemos que el comprador sabe que tenemos las herramientas aprobadas para seguir produciendo», precisó.

El productor también hizo referencia a la situación del sector tealero, golpeado por la reciente fijación de precios. «Se aprobó el precio del té ayer, es un precio realmente muy malo. En 7 centavos de dólar cuando los costos hoy, los costos clavaditos, son 10 centavos de dólar y sin rentabilidad», denunció.

En ese marco más amplio, Klingbeil instó al gobierno nacional a prestar atención a las economías regionales. «El problema es hacer entender a la Nación que no estamos pidiendo medidas populistas, sino que se piden medidas para poder seguir laburando y exportando, como están pidiendo todas las economías regionales a gritos», concluyó, al tiempo que resumió el debate sobre el glifosato como «una mochila que se le saca al sector productivo de Misiones de encima».

Con informacion de AgroMisiones.