Una especialista en gerontología advierte sobre el riesgo que el frío representa para la presión arterial en adultos mayores

El invierno no solo trae riesgos respiratorios. Las bajas temperaturas también inciden directamente sobre la presión arterial, en particular en adultos mayores e hipertensos. Así lo advirtió la doctora Mirta Soria, especialista en gerontología, en una entrevista con la FM 89.3 Santa María de las Misiones.

«El frío generalmente aumenta la presión arterial», señaló la profesional, quien remarcó la importancia de los controles médicos periódicos durante esta época del año.

La médica aprovechó la ocasión para recordar que el 17 de mayo se conmemoró el Día Mundial de la Hipertensión Arterial, impulsado por la Organización Mundial de la Salud bajo el lema «Controlando la hipertensión arterial juntos».

Uno de los puntos centrales de su exposición fue la falta de diagnóstico. Soria indicó que en Argentina el 34% de la población mayor de 18 años es hipertensa, pero una gran parte desconoce su condición por no tener el hábito de tomarse la presión regularmente. «Es una enfermedad silenciosa», resumió.

Según explicó, las campañas de control gratuito en plazas, centros de salud y espacios públicos suelen pasar inadvertidas. «No nos acercamos a hacer un control de presión arterial porque no la tenemos presente», señaló.

La especialista subrayó que la hipertensión no controlada puede derivar en complicaciones severas. También advirtió que incluso durante las consultas médicas el control de presión puede omitirse por la sobrecarga de trabajo de los profesionales, por lo que instó a los pacientes a preguntar siempre sus valores de presión máxima y mínima. Para adultos mayores, indicó, se considera adecuado un valor cercano a 140 de máxima y 90 de mínima.

Soria también abordó el efecto de la menopausia sobre la presión arterial. Explicó que los estrógenos funcionan como un factor protector en las mujeres durante gran parte de su vida adulta, pero que tras la menopausia esa protección disminuye y la presión tiende a subir. Por eso recomendó que las mujeres comiencen a controlarse regularmente a partir de los 45 años.

En cuanto al envejecimiento en general, detalló que con los años las paredes arteriales se vuelven más rígidas, lo que dificulta el paso de la sangre y favorece el aumento de la presión.

Otro problema señalado por la gerontóloga es la dificultad para sostener el tratamiento una vez recibido el diagnóstico. «Muchas veces nos dicen que consumamos menos sal y seguimos usando el salero, pero tomamos la pastilla para la presión», ejemplificó.

La especialista aclaró que la hipertensión no es una enfermedad invalidante cuando está correctamente controlada. «Va a ser invalidante cuando aparezcan las complicaciones», advirtió.

Como recomendación final para los días fríos, Soria fue concisa: «Abríguense y tomen agua».

Con informacion de Primera Edicion.