El futuro de Adorni en el Gabinete, en manos de Milei: Santilli aparece como el reemplazante más probable

El Gobierno nacional atraviesa una de sus horas de mayor tensión política. La continuidad de Manuel Adorni al frente de la Jefatura de Gabinete está seriamente en duda, sacudida por cuestionamientos judiciales, presión desde el Congreso y un creciente desgaste interno dentro del propio oficialismo.

La Casa Rosada evita confirmar una decisión, pero las versiones sobre una posible salida del ministro coordinador se multiplicaron durante el viernes. Según trascendió, la estrategia oficial apuntaría a presentar una eventual renuncia como una decisión personal de Adorni, con el objetivo de evitar que el episodio sea leído como una derrota política o como un reconocimiento de responsabilidad.

El momento clave se produciría tras el regreso de Javier Milei al país, luego de su visita a Madrid. Se espera que el presidente mantenga una última conversación con Adorni en la residencia de Olivos antes de tomar una definición.

Mientras tanto, en el Gobierno ya comenzaron a moverse las piezas para una eventual sucesión. La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, mantuvo reuniones con el ministro del Interior, Diego Santilli, y con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.

Santilli es, por estas horas, el nombre con mayor peso para ocupar la Jefatura de Gabinete. Su perfil ofrece lo que el Gobierno considera urgente: vínculos con gobernadores, experiencia parlamentaria y capacidad de negociación en un Congreso que se presenta como un escenario adverso para el oficialismo.

También circulan otros nombres: el canciller Pablo Quirno, el presidente de YPF Horacio Marín y la ministra de Capital Humano Sandra Pettovello, aunque esta última habría manifestado que no tiene interés en asumir el cargo.

Dentro del análisis político oficial, una eventual salida de Adorni tendría además otro efecto buscado: quitarle a la oposición una herramienta institucional de presión. Sin el jefe de Gabinete en funciones, los pedidos de interpelación y los mecanismos de censura perderían su objeto en el Congreso.

Un dato político relevante que dejó al descubierto esta crisis es que sectores con diferencias internas dentro del oficialismo, entre ellos los entornos de Karina Milei y del asesor presidencial Santiago Caputo, habrían llegado a una misma conclusión: la situación de Adorni se volvió difícil de sostener.

La decisión final quedará en manos del presidente. El dilema que enfrenta el Gobierno es claro: sostener a Adorni y asumir el costo político de mantenerlo en el centro de la escena, o acelerar una salida que permita reorganizar el Gabinete antes de que la crisis escale. En cualquiera de los dos caminos, el caso ya tuvo un efecto concreto: dejó de ser un problema individual y pasó a funcionar como un factor de reordenamiento dentro del gobierno libertario.

Con informacion de Primera Edicion.