En kioscos, supermercados, estaciones de servicio y puntos de carga de SUBE de Posadas se repite cada vez con más frecuencia una situación que irrita a los consumidores: el rechazo de billetes de $10 y $20, sin importar el estado en que se encuentren.
Anabela Sánchez contó su experiencia en una reconocida cadena de supermercados de la ciudad: «Me viene pasando seguido que cuando voy a pagar, en la caja no me quieren aceptar los billetes de baja denominación; pero cuando me dan cambio sí me los enchufan cuando ni ellos los quieren. Hace rato directamente hay que enojarse para que te agarren esa plata».
Diana Ramírez relató una situación similar en un punto de cobro sobre avenida Tacuarí casi Odonetto, en Villa Cabello: «Muchos comerciantes se niegan a aceptarlos, el otro día me dijeron que no agarraban más porque ‘ocupan lugar y no valen nada’. Quise cargar la SUBE y tampoco me aceptaron los billetes de $20 o de $10 porque ‘ya no sirven’. No pude cargar y para colmo en toda esa zona no hay otro lugar para eso».
Sin embargo, la práctica es ilegal. Alejandro Garzón Maceda, titular de la oficina de Defensa del Consumidor, fue categórico al respecto: «Ningún comercio puede rechazar billetes que continúan en circulación oficial». Y agregó: «Mientras el Banco Central no retire una denominación, su aceptación es obligatoria».
Otro argumento frecuente entre comerciantes es el supuesto deterioro físico de los billetes. Garzón Maceda también descartó esa justificación: «El comercio tiene la obligación de aceptar un billete en condiciones normales de uso. Nadie puede pedir que un billete de 20 pesos esté impecable». Según explicó, basta con que puedan identificarse el número de serie y el valor nominal para que el billete mantenga plena validez. «Lo tienen que agarrar, punto. No importa que ocupe lugar en la caja».
En casos de deterioro extremo donde no pueda identificarse el billete, la solución corresponde al banco: «Si el billete está roto o no puede identificarse, el banco tiene la obligación de cambiarlo».
El funcionario reconoció que, aunque pueda parecer un problema menor, afecta especialmente a quienes dependen del efectivo o manejan presupuestos ajustados. «Es un incordio para la vida de todos los días», señaló.
Quienes se enfrenten a esta situación pueden realizar una denuncia formal por infracción a la Ley de Defensa del Consumidor. «La multa va entre el valor 1 hasta 2.500 canastas básicas», precisó Garzón Maceda, y aclaró que el monto final depende de la gravedad de la infracción.
Con informacion de Primera Edicion.